Blogia
LA VOZ DE ALCAINE

Oficios en Alcaine (2)... EL GAFADOR Y ALAMBRADOR

Oficios en Alcaine (2)... EL GAFADOR Y ALAMBRADOR

¡ Ha venido el gafador... se arreglan cacerolas, pucheros, coberteras y tinajas !

 

El menaje para cocinar en Alcaine hasta bien pasada la Guerra Civil, eran piezas alfareras de barro (cazuelas, pucheros, ollas, torteras) que se utilizaban para guisar en las cocinas y hogares de leña de todas las casas. Junto con las piezas de agua (botijos, tinajas y cántaros) y otras para aceite (cuezos y también tinajas) constituían las piezas básicas en las viviendas del pueblo. La dura vida de esos años, con una economía de trueque y subsistencia obligaba a que todo se utilizara y aprovechara con arreglos hasta el límite de su uso posible, para evitar gastar el escaso dinero con que se contaba. Así, cuando esas piezas de barro, agrietaban sus paredes por el uso continuado o por un golpe, pasaban a ser reparadas por el Gafador y Alambrador y seguían cumpliendo su función.
El Gafador hacía con un taruflo (una especie de berbiquí manual) unos finos agujeros a lo largo de la grieta para meter unas gafas (grapas) de alambre fuerte medio acerado. Después era común cubrir la grieta y las gafas con una mezcla masada hecha de sangre animal y cal que aseguraba e impermeabilizaba la pieza. Para los pucheros y ollas grandes que se empleaban en el fuego colocaba el alambrador una malla metálica exterior alrededor de las piezas para protegerlas. Éstas eran las que se utilizaban para cocer las legumbres, guisar la carne y hacer el café.
En Alcaine, recuerdan los más ancianos, a una mujer dedicada a esta tarea, la tia Paulina, de mote "La Rabias" (era común un mote para cada vecino y aún se mantienen hoy en día) que vivía en su casa del Raval, junto a la Costera del pueblo. También acudían, de otras localidades, personas que se dedicaban a estos trabajos y recorrían las calles al grito de: ¡Ha venido el gafador... se arreglan cacerolas, pucheros, coberteras y tinajas!
Con la llegada de los utensilios de porcelana fueron dejándose de usar paulatinamente las piezas de barro para cocinar y desapareció este oficio tradicional, ahora ya sólo recordado por los ancianos y por los intentos de recuperación ocasional (ferias y actos culturales) o de estudiosos de la etnología o antropología cultural. En el número de este año de la revista local LA PICA de Alcaine hay un artículo más extenso sobre este oficio perdido.

 

0 comentarios